El Yoga Integral propone una práctica que reúne todas las dimensiones de tu ser —cuerpo, mente y emoción (energía en movimiento) — en un mismo campo de trabajo: Cuerpo, atención y respiración se unen para hallar el camino de vuelta a tu Corazón... La experiencia directa es la guía: cada persona encuentra sentido y verdad a través de su propia vivencia de la realidad. El movimiento consciente, la alineación, la atención y la respiración permiten que algo se ordene desde dentro, 'cuando alineamos el cuerpo, la energía encuentra su cauce natural.' — decía mi profesor S. Arbondo.
Practicar yoga es, en sí mismo, un proceso vivo. Aprender a moverse de adentro hacia afuera abre, con el tiempo, el camino de vuelta al centro. Y es justamente ahí donde emergen las sensaciones de equilibrio y armonía.
¿Quién puede practicarlo?
Cualquier persona que sienta la necesidad de dar un enfoque integral a toda su vida, incluyendo las relaciones físicas, espirituales, intelectuales e interpersonales. No tiene contraindicaciones, aunque se tenga alguna lesión, discapacidad o patología crónica, siempre que se inicie su práctica bajo la supervisión de un experto que valore la situación de cada individuo.